Despedida a una mujer extraordinaria

Una persona alegre es un bálsamo para los demás. Así era Marichu. La madrugada del domingo nos dejaba una persona extraordinaria que sabía cómo sonreír a la vida. Dice una amiga que la conocía de siempre que donde estaba ella, no había tristeza. Y es que las personas que se interesan por los demás, hacen amigos allá donde van.

Todos recuerdan el alma de la cocina de Marichu: los Carajitos del Profesor, las exquisitas paellas para las fiestas, la delicadeza y el olor de su perdiz al horno… Marichu era elegancia en la cocina y fuera de ella. Tener elegancia no significa destacarse, sino ser inolvidable para los que la han conocido.

Marichu era pura música. La música es el arte más directo: entra por el oído y va directo al corazón. Llevaba el acordeón allá donde iba y llevaba su voz. Cuando otros venían adonde ella estaba, tocaba el piano. La vida es como la música y Marichu sabía cómo marcar su propio compás sin dejar a nadie indiferente.

Amaba la naturaleza y amaba Somiedo y nuestras playas. Allí pasó muchos días rodeada de los suyos. Quien ama la naturaleza, encuentra belleza en todas partes y Marichu era bella, por dentro y por fuera.

Marichu: sabías cómo sonreír a la vida y la vida también te devolvió esa sonrisa. Seguiremos cumpliendo sueños y tú estarás en algún sitio, asintiendo.

Descansa.

Así fue el homenaje a Falín

El sábado pasado tuvo lugar el homenaje a nuestro queridísimo Falín, que ya os contamos en este post anterior. Ahora nos han llegado nuevas fotografías y queríamos resumiros cuál emocionante fue el evento.

En primer lugar, intervino Nicasio de Aspe, hermano de Carmen y Teresa de Aspe, que actualmente regentan los Carajitos del Profesor.

Tras la participación de Nicasio, intervino don Ángel Medina, catedrático de Musicología en la Universidad de Oviedo. Después, participaron “La nueva lira de Lavio“, a quienes Carmen acompañó tocando con el acordeón del propio Falín.

También intervinieron el doctor Bernardino Blázquez Menes, vecino de Salas y gran conocedor de su historia, y la Coral de Pravia junto a un grupo de acordeonistas de Gijón.

Por último, el armoneo de Falín fue testigo y también participó en el acto, que no pudo ser más emotivo. Gracias a todos por este sentido homenaje como muestra de admiración y respeto a nuestro querido Falín.

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