La fiesta de Todos los Santos: desde China hasta Asturias

Se trata de una fiesta de origen celta que se celebra todos los 31 de octubre. Su nombre, es una deformación de All Hallows´ Eve, que quiere decir “Víspera de Todos los Santos”, ya que sus raíces están vinculadas con la conmemoración del Samhain y la festividad cristiana del Día de Todos los Santos, celebrada por los católicos el 1 de noviembre.

Cabe resaltar que fueron los inmigrantes irlandeses los que comenzaron a sembrar la tradición de este festejo en América del Norte, sobre todo en países como Estados Unidos o Canadá, donde se asentó la mayoría. Luego, se fue expandiendo por distintos países, y en cada uno se celebra de una manera diferente:

  • En México se celebra más como una fiesta de la vida que de la muerte, y dura tres días. El día 1 de noviembre, Día de todos los Santos, se hacen ofrendas religiosas pero también se inician los preparativos para el día 2, cuando agasajan a Todos los Muertos con desfiles, visitas a los cementerios que decoran con flores, ofrendas a sus familiares fallecidos con bebidas, golosinas, panes y tortas alusivas a la fecha.

  • En Alemania es tradición hacer cena y fiesta con amigos y familiares mientras que los niños van a pedir golosinas de puerta en puerta. Una curiosidad típica alemana es que esa noche guardan sus cuchillos porque no quieren hacerle daño a los espíritus que están regresando.
  • En Dinamarca durante el día 1 se pueden escuchar cuentos de terror de boca de los Cuentacuentos en las bibliotecas públicas donde también hay animadores y un servicio de maquilladores que transforman a todo aquel que lo desee en vampiro, bruja, esqueleto…
  • En Perú, en las zonas rurales se cree que las almas de los muertos regresan para disfrutar de los altares que les preparan sus residencias, utilizando objetos que reflejan algún aspecto de la vida de la persona fallecida. En estos ponen su foto, velas y flores que llevarán al cementerio al siguiente día. Las ofrendas para el fallecido incluyen comidas que el difunto disfrutaba cuando estaba con vida o alguna cosa con importancia para él. La costumbre es dejar las ofrendas durante toda la noche, para que el difunto pueda tener tiempo de disfrutarlas y luego las llevan al cementerio.

  • En China se festeja el Halloween occidental pero también tienen sus propios rituales. Los chinos más tradicionales celebran el Teng Chieh que consiste en visitar el templo budista de su localidad y crear barcos de papel como representación del lugar donde sus amados se irán en paz. Además, en Hong Kong, aquellos no tan tradicionales, crearon su versión de Halloween para hacerle honor a la muerte que se llama Festival de los fantasmas hambrientos. Los clubes y bares se abarrotan de decoración asiática de Halloween y los residentes compran calabazas iluminadas que se traen desde Japón para salir en la noche del 31 de octubre que ya se está volviendo una tradición.

En España no nos quedamos atrás

Y por supuesto, en España lo celebramos del mejor modo que sabemos, con representaciones de nuestro Don Juan Tenorio, una obra muy apropiada para la ocasión, ya que la escena más famosa del Don Juan transcurre en un cementerio en el que se producen apariciones de los muertos.

Las almas de los muertos no quedan olvidadas. En Begíjar (Jaén), entre el 31 de octubre y el 2 de noviembre, los jóvenes salen con cazuelas de gachas a la calle para tapar con ellas las cerraduras de las casas e impedir la entrada a los malos espíritus. En Alicante, se ponen velas en las ventanas desde el 28 de octubre para indicar la ruta a las almas de los muertos.

En Canarias recuerdan de otra manera a los que se han ido. El 2 de noviembre celebran Los Finaos (“finados”, difuntos). Las familias se reúnen y cuentan historias de los parientes fallecidos mientras comparten piñones, nueces, castañas y almendras acompañadas de vino dulce, anís y ron miel.

En nuestra villa, Salas, según cuenta Alberto Álvarez Peña en esta entrevista, su abuela recuerda cómo “la noche de Todos los Santos se vaciaban calabazas y se ponía dentro una vela encendida. Se colocaban en los huertos o en los cruces de caminos. Otro ejemplo es del monte Tandión, en Villaviciosa, por el que aquella noche nadie se atrevía a pasar porque creían ver allí el rostro del diablo. Se trataba de una calavera con una vela encendida que alguien colocaba allí para gastar la broma a los vecinos“.

Está claro que algunas tradiciones han perdido poder con el paso de los años, pero si hay una que nunca, nunca pasará de moda, será la que nosotros os ofrecemos desde los Carajitos del Profesor de Salas, los de siempre, y es que…  ¿quién va a pasar estos días sin probar nuestros espectaculares huesos de santo? ¿Y qué nos decís de nuestra otoñal tarta de calabaza? Dulces que están de miedo para una celebración única. Os esperamos en la Avenida de Galicia 21, Salas (Asturias). ¡Feliz fin de semana!

Tarta de calabaza

Huesos de santo de chocolate Huesos de santo

¡Felices fiestas del Bollo!

¡Felices fiestas del bollo!

¡Felices fiestas del bollo!

Las fiestas empezaron ayer, cuando a las nueve de la noche el médico Bernardino Blázquez Menes abrió el balcón del Ayuntamiento para dar el pregón oficial. Pero hoy es un día especial: el día de las peñas, una festividad que empezó el año pasado entre grupos de amigos y ya se repetirá todos los años debido a su gran éxito. Esta tarde a las siete, todas las peñas desfilarán por el centro de la villa. ¡No te lo pierdas!

Y mañana será el día grande, el día del bollo, que empezará con el descenso de carrilanas federadas. Por la tarde se repartirán bollos en el prao, evento amenizado por “La bandina asturiana”.

El domingo, los salenses darán fin a estas maravillosas fiestas. Y antes, desde los Carajitos del Profesor queremos hacer una breve mención a los quinientos kilos de alimentos no perecederos donados al Banco de Alimentos de Asturias y recogidos por la Cofradía de la Virgen del Viso. ¡Gracias por tanta solidaridad y felices fiestas!